Pagina-afbeeldingen
PDF
ePub

de distinguir lo malo de lo bueno. A este genero tocan las Translaciones de los Sagrados Doctores, las impresiones en tantos lugares mendosas, depravadas, falsas, torcidas y violentas. Lo que mas admira y daña, es haber subido á tan descollada soberbia su malicia, que no han perdonado á los Sagrados Escritores de uno y otro Testamento. Unos dan principio á su impiedad por las Translaciones de la Divina Escritura: dicen que estan mal traducidas, adulteradas en muchos lugares, mutiladas, añadidas, mal dispuestas en todo: dicen hay necesidad, para entender los Sagrados Libros, de buenas Versiones: sacaronlas, sacrilegamente blasfemos, Pelicano, Zuinglio, Lutero, Munstero, Erasmo, Castalio y otros. La Biblia Griega y Hebrea trasladaron en varias lenguas, como les dictaba su antojo, y como necesitaba el apoyo de sus dogmas. Añadieron escolios, glosas, argumentos pestilentisimos. Disminuyen el numero de Libros de ambos Testamentos, Lutero y Zuinglio, quitaron el de la Sabiduría, Eclesiástico, Tobías, Ester, Judit, Baruc, Machâbeos, afirmando ser apócrifos y de autoridad incierta. Del Nuevo Testamento, niegan la Epistola ad Hebræos, las de Santiago y Judas, la Segunda de S. Pedro, la Segunda y Tercera de S. Juan. Calvino borra del Evangelio de S. Juan la historia de la Muger adultera. Musculo del de S. Marcos el ultimo Capítulo. Erasmo excluye todo el Apocalipsi del Nuevo Testamento, diciendo no es del Evangelista. De la Primera Epistola de este Santo intenta borrar el célebre Testimonio de la Unidad de la Santisima Trinidad. Los Anabaptistas publican que el cuerpo de la Sagrada Escritura está corrupto, principalmente en los Evangelios y Epistolas. Tal vez acrecientan el numero á los Libros Sagrados, como se verá en los siguientes, que sacaron á luz : Protho-Evangelium Jacobi: Evangelium Nazaraorum: Evangelium Nicodemi: Epistola Pauli ad Laodicenses: y otros, con Escolios de los mismos Hereges, unos y otros diversisimos de nuestra Vulgata Edicion.

A tanta tempestad de errores, tan cautelosamente dañosos, se han opuesto en todos tiempos, providamente constantes observadores de la verdadera Religion y culto de Christo y su Iglesia, los Sumos Pontífices, Concilios, Emperadores, Señores Reyes de España, sus Consejos: entre todos, con singular atencion, mas atento desvelo, los Inquisidores Generales, y el Su

pre

premo de la Santa y General Inquisicion, como quien tiene á su cargo en estos Reynos la conservacion de la Iglesia, la pureža de la Fé, y como quien no dexa jamás de la mano la labor para perficionarla.

Considerando, pues, que con qualquiera omision de nuestra parte, nos exponemos á riesgo conocido de que se logren tan continuos desvelos de los Hereges: imitando tan ilustres exemplos, nos ha parecido conveniente prevenir los daños, que de Îa entrada y uso de estos Libros y de leerlos, se puede seguir. Para cuya mas cierta execucion, y lo demás necesario para el remedio de los graves inconvenientes, que de la leccion y uso de los dichos Libros de Autores Hereges, ó sospechosos de heregía, se podran seguir en perjuicio de la pureza de nuestra Fé Católica; habiendolo diversas veces platicado y conferido con el Consejo de la Santa y General Inquisicion, juzgamos ser necesario, y mandamos se hiciese un nuevo Indice y Catálogo de Libros prohibidos y expurgados, en que no solo se notasen, prohibiesen y expurgasen muchos nuevos que cada dia salen á luz, y nunca han sido notados; mas tambien algunos otros de los antiguos se reconociesen, y añadiesen nuevas Observaciones y Advertencias. Y si algunos de los prohibidos por ser de Autores condenados, pareciesen poder ser de alguna utilidad, se expurgasen y permitiesen. Y estando ya acabado, puesto en orden, y impreso con todo cuidado el dicho Indice, con mucho estudio y trabajo, con toda claridad y distincion, para su mayor inteligencia, y mas facil uso y práctica :

Usando de la autoridad y potestad Apostolica, que como Inquisidor General tenemos en estos dichos Reynos y Señoríos de Su Magestad, concedida á Nos y á los Inquisidores Generales nuestros antecesores, y de la facultad que se nos da y ha dado por los Breves, que en materia de prohibicion de Libros y Escritos de mala doctrina se han expedido por la Santa Sede Apostolica: Exôrtamos y mandamos, en virtud de santa obediencia, y so pena de excomunion mayor late sententiæ, trina Canonica monitione præmissa, á todas las dichas Personas, aunque sean calificadas con Dignidad Eclesiástica ó Secular, ó qualesquier otras, que de aqui adelante ninguno sea osado á tener ni leer Libro, ó Libros de los prohibidos en este Indice y Catálogo, ó de los comprendidos en

las

los

las Reglas Generales de él, ó otro alguno de mala y dañada doctrina, ni á meterlos en estos Reynos y Señoríos, ni venderlos en ellos. Y los que al presente los tienen, dentro de noventa dias los manifiesten y consignen al Santo Oficio, para hacer de ellos lo que convenga, sin alterar por esto la prohibicion de leerlos; antes quedandose desde luego en su fuerza y vigor: con apercibimiento, que contra los que lo contrario hicieren, además de las Censuras en que habrán incurrido, mandaremos proceder y procederemos con todo rigor, como contra inobedientes y rebeldes á nuestros Mandamientos y á las Censuras de la Santa Madre Iglesia, y sospechosos en las cosas de nuestra Fé Católica: con declaracion, que los que tuvieren, ó leyeren los Libros que se prohiben, ó expurgan, ó corrigen, por contener heregía, ó sospecha de ella, sin estar expurgados, ipso facto incurran en las Censuras referidas. Pero que tuvieren ó leyeren Libros prohibidos ó expurgados por otras causas, que no estuvieren expurgados; además del pecado mortal (que es cierto que por la inobediencia habrán cometido ) incurran en pena de Excomunion Ferenda. Y á los unos y á los otros condenamos á perdimiento de los Libros, y de seiscientos ducados, aplicados por tercias partes, á gastos del Santo Oficio, Jueces y Denunciador, y otras penas á nuestro arbitrio y del Consejo Tribunales de la Santa y General Inquisicion, con atencion al sujeto y á la gravedad de la culpa. Asimismo mandamos, sopena de excomunion mayor, á todas las personas que supieren de otras, que pasado el dicho termino retienen los dichos Libros, sin los exhibir y expurgar en la forma dicha: que dentro de seis dias de como lo susodicho viniere á su noticia, que les damos y asignamos por tres Canonicas moniciones, plazo y termino peremptorio, lo denuncien y manifiesten á los Inquisidores, ó á los dichos Comisarios en sus Lugares y Partidos. Y asimismo amonestamos y mandamos en virtud de santa obediencia, á todos los Confesores Seculares y Regulares, y principalmente los que tuvieren Cura de Animas, que á las personas que con ellos se confesaren, mayormente por la Quaresma para haber de cumplir con el precepto de la Iglesia, les pregunten y exâminen si tienen algun Libro, ó Libros de los prohibidos y mandados expurgar por el dicho Expurgatorio. Y á los que los tuvieren, y parecieren haber incurrido en las Censuras de este nuestro Edicto, les aconsejen y amones

y

ten

ten á salir de ellas, habiendo cumplido lo que por él se les manda; haciendoles saber como la dicha absolucion de las Censuras en que hubieren incurrido (mientras no cumplieren con la obligacion que en esta materia se les impone) está reservada á los Inquisidores Generales de estos Reynos por Breves particulares, de la Santidad de Paulo Quinto, despachado en 27 de Enero de 1612. y de nuestro muy Santo Padre Urbano Octavo por su Breve de 17 de Agosto de 1627. Y porque lo susodicho sea público y notorio, y ninguno pueda pretender ignorancia, mandamos á los Inquisidores Apostolicos de todas las Inquisiciones de los dichos Reynos y Señorios de Su Magestad, que hagan luego publicar Edictos de nuestra Provision en las Iglesias Catedrales y otras partes; los quales hagan fixar en lugares públicos. Y so las mismas penas, mandamos y prohibimos que ninguno sea osado á imprimir el dicho Indice y Catalogo, ni traerle impreso de fuera de estos Reynos, ni usar de las tales impresiones estrangeras de dicho Catalogo, sin nuestra expresa licencia. Otrosí, que no puedan usar de otro Indice de los pasados, sino que precisamente hayan de ajustar las prohibiciones, expurgaciones y permisiones conforme á este nuestro. En testimonio de lo qual, mandamos dar y damos la presente, firmada de nuestro nombre, sellada con nuestro sello, y refrendada del Secretario de Su Magestad y del Consejo de la Santa y General Inquisicion infrascrito. En Madrid á 30 de Junio de 1640. Fr. Antonio, Arzobispo Inquisidor General. Lic. Sebastian de Huerta, Secretario del Rey N. S. y del Consejo.

99

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

co

Todos los quales dichos, Edicto, Reglas, Advertencias y Mandatos, aprobamos y confirmamos en todo y por todo, mo en ellas y en cada una de ellas se contiene: y mandamos ,, se observen y guarden, so las mismas penas y censuras, que siendo necesario imponemos de nuevo: con apercibimiento, que pa saremos á su execucion contra los transgresores por todo rigor de Derecho. Otrosí, para que lo susodicho venga á noticia de todos, mandamos á los Inquisidores Apostolicos de todas las Inquisiciones de los dichos Reynos y Señorios de Su Magestad, ,, hagan luego publicar Edictos de esta nuestra Provision, en las Iglesias Catedrales, Colegiales, y de las Ciudades y Luga„, res de sus Distritos, que fuerén Cabezas de Partido, ó Arzi» prestazgo, y que se fixen en lugares públicos; y so las mismas

[ocr errors]
[ocr errors]

b

pe

,, penas mandamos y prohibimos, que ninguno sea osado á imprimir dicho Indice y Catalogo, ni traerle impreso de fuera de estos Reynos, ni usar de las tales impresiones estrangeras, sin

[ocr errors]

99

[ocr errors]

expre

,, sa licencia nuestra. En testimonio de lo qual, mandamos dar y dimos la presente firmada de nuestro nombre, sellada con nues,, tro sello, y refrendada del Secretario de Su Magestad y del Consejo de la Santa General Inquisicion infrascrito. En Madrid á quince dias del mes de Junio de mil setecientos y siete años. El Obispo de Ceuta, Inquisidor General. Don Antonio Alva,, rez de la Puente, Secretario del Rey N. S. y del Consejo.“

[ocr errors]
[ocr errors]

NOS DON FRANCISCO PEREZ DE Prado y Cuesta, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Teruel, Inquisidor General en todos los Reynos y Señorios de S. M.Católica, y Comisario General de la Santa Cruzada, &c.

EL crecido numero de Libros de Autores Sectarios de diver

sas heregías, que ha entrado en estos Católicos Dominios de España, y los que sin tan infausto origen se han hallado con doctrinas erradas y dignas de apartarse de los ojos christianos, desde el año pasado de mil setecientos y siete, en que el Ilustrisimo Señor Don Vidal Marin, Obispo de Ceuta, Inquisidor General, mandó publicar el ultimo Indice Expurgatorio, ha obligado á los demás Señores Inquisidores Generales que le sucedieron, y á los Señores del Consejo de la Santa General Inquisicion, á proceder con la mas atenta vigilancia en hacer ver y exâminar los Volumenes y Papeles, que han excitado fundadas sospechas de daño, y se han podido succesivamente reconocer y censurar con la madurez y consideracion reflexa, que pide tal ministerio, ocupando en esta preciosa tarea, no solo sus infatigables cuidados, sino los estudiosos afanes de muchos Sabios Varones, y Teologos primarios, versados en toda erudicion, cuyo celo no ha perdonado trabajo alguno, para exponer los sólidos fundamentos que demuestran el veneno de unos Escritos, y en otros descubren las artificiosas astucias de ministrarle. Esta con

« VorigeDoorgaan »