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OFICIALES DEL LIBRO DE MADRID Y BARCELONA

ANEXO A BIBLIOGRAFÍA GENERAL ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA >

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AÑO II. NÚM. 9 Redacción y Administración: LUIS VÉLEZ DE GUEVARA, 10. - MADRID

SEPTIEMBRE, 1927

SUMARIO:

Antología del bibliófilo: De los libreros, por el Dr. Cristóbal Suárez de Figueroa. -Sumarios de revistas técnicas.— El libro de ventas.-Libros recibidos.

ANTOLOGÍA

radas, según se puede probar con muchas razones y autoridades. Sin otras, trae una efica

DEL BIBLIÓFILO císima Polidoro Virgilio, diciendo, ser la co

En esta sección publicaremos poesías, opúsculos o fragmentos de obras de carácter literario que puedan ofrecer particular interés para el bibliófilo por tratar del amor al libro o del elogio y apología de las artes con él relacionadas.

Publicamos hoy un capítulo de la curiosísima Plaza universal de todas las ciencias, que trata de los libreros.

El autor de esta obra, el Dr. Cristóbal Suárez de Figueroa (1571-1639?), es uno de los escritores más interesantes de su tiempo, por su vida accidentada y pintoresca, por su gran cultura y por la acusada personalidad que refleja en sus escritos. Los principales de entre éstos son: El Passagero (1617); la España defendida (1612), poema; La cosntante Amarilis (1608), novela pastoril, y la Plaza universal de todas las ciencias y artes (1615), que forma una especie de enciclopedia, traducida en gran parte de la Piazza universale, de Tomás Garzoni, de Virgilio Polidoro y otros autores, en que trata de nuchas facultades y oficios.

Para conocer la personalidad de este autor, debe consultarse el excelente estudio de J. P. Wickersham Crawford: Vida y obras de Cristótabal Suárez de Figueroa, trad. castellana de N. Alonso Cortés, Valladolid, 1911.

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modidad de los libros la que adelgaza los ingenios, y la que abre un camino facilísimo para todas las ciencias y disciplinas, incitando maravillosamente nuestros ánimos a los estudios de las letras dignísimas de toda reverencia y honor. Sácase también la nobleza de los libreros de la grande estimación en que todos los tiempos tuvieron las librerías Emperadores, Reyes, señores particulares, y hombres doctos de toda suerte.

Isidoro refiere haberse deleitado mucho Alejandro Magno en juntar con todas sus fuerzas cantidad de libros, teniendo siempre el ánimo aplicado a la honrosa profesión de letras. El mismo escribe haber juntado el Rey Ptolomeo Filadelfo en la ciudad de Alejandría setenta mil libros, librería notable por dos cosas. La primera, porque aquí fué depositado el Testamento Viejo de los 72 Intérpretes; la otra, por el gran número de los cuerpos congregados en ella. Mas Aulo Gelio y Amiano Marcelino, junto con Séneca, le crecen más diciendo llegó al de setecientos mil, lo que no parecerá increible a quien considerase las famosas riquezas de los Reyes de Egipto, y los memorables gastos que hicieron en pirá mides, obeliscos, templos, edificios, y otras grandezas inestimables, de que cuenta algu nas Budeo en las anotaciones de sus Pandectas. Y asimismo Lázaro Baifo, en su tratado de las cosas Navales. Escribe Plinio haber hecho Eumenes, Rey de Pergamo, otra, en competencia de la referida, donde afirma Plutarco haberse juntado trescientos mil libros. Julio Capitolino refiere otra de Gordiano Emperador, en que juntó sesenta y dos mil vo

lúmenes. El mismo Plinio apunta haber sido el primero que instituyó librería en Roma Asinio Polion, y el primero que condujo gran suma de libros, fué, según Isidoro, Paulo Emilio, tras la victora que alcanzó de Persco. Luego, Lucio Luculo, riquísimo con la presa de Ponto.

Tras esto, Julio César, que dió el cargo a Marco Varron de hacer una librería famosa sobre las otras, habiendo sido todas después (según Paulo Orosio) abrasadas en gran parte por los incendios que muchas veces sucedieron en Roma. Y aunque Domiciano restauró aquel daño, enviando a Egipto por traslados de los libros reservados de los robos de los soldados de César, cuando siguió allí a Pompeo, con todo eso en tiempo de Comodo Emperador, sucedió el mismo incendio, si bien se enmendó (como ya dije) con la diligencia de Gordiano. En Grecia, concuerdan todos los autores en decir fué Pisistrato, tirano de Atenas, el primero que en la misma ciudad hiciese una pública librería de suma estimación; no obstante afirmase Estrabon (hablando de hombres particulares) haber sido Aristóteles el primero que juntó libros en Grecia, con el socorro y favor de Alejandro. Ateneo pone la librería de Larensio Griego superior a la de Pisistrato, a la de Aristóteles, Euclides, Polícrates, Eurípides y Nicrocates, celebrándola como cosa singularísima. Entre cristianos, el primero que procuró igualar a Pisistrato Ateniense en la librería, fué, según Isidoro, Panfilio, mártir, cuya vida escribió Eusebio Cesariense. Mas la primera librería que se vió en el mundo (dice Isidoro en el mismo lugar), fué la Biblioteca de los Hebreos, quemada míseramente por los Caldeos, y tras el curso de muchos años reparada por Esdras Scriba, lleno de Espíritu Santo, volviendo a escribir de nuevo los libros del Testamento Viejo, y reduciéndolos al número de veintidós, según que son veintidós las letras del alfabeto. En tiempos más modernos escribe. Filipo Bergomense, haber hecho en Pavia, Juan Galeazo Vizconde, una famosa librería, por la gran copia de tomos que juntó en ella. Bartolomé Casaneo tiene por memorable la de Luis XII, Rey de Francia, en Bles; y aquellas dos famosas Parisienses (especialmente en Teología) una en el Colegio Real, y otra en el de S. Víctor.

Tiene Italia, asimismo, algunas famosas, como la Biblioteca Apostólica, en Roma; la del Duque de Urbino; la de los Médicis, en Florencia, sin otras. España, descuidada en tiempos pasados en este género de curio

sidad, parece florecer hoy más en ella que en todas las provincias de Europa, por poseer infinitas librerías de personas particulares de mucha consideración y precio, sin la Real del Monasterio de San Lorenzo, llamado El Escorial' que viene a ser no menor maravilla que la misma obra. La nobleza de las librerías así antiguas como modernas, se infiere de ha llarse ilustrada con las imágenes y estatuas de personas excelentísimas en virtud y letras. Por ello, dice Plinio de si, haber merecido (aun siendo viudo) ser colocada su estatua en la pública librería de Asinio Polion. Marco Tulio escribe a Fabio Galo le compre estatuas o retratos para su librería. Plinio Nepote, es cribiendo a Julio Severo, dice quería Eremo Severo, varón doctísimo, poner, entre otras, las imágenes de Cornelio y Tito Anio. En razón desto, se vió la librería de Paulo Jovio, adornada con retratos de personas insignes. Puédese, pues, decir ser la profesión de los libreros por extremo noble, respecto de éstas siempre en compañía de personas virtuosas y doctas, como Teólogos, Médicos, Legistas, Matemáticos, Humanistas, y otros muchos científicos con cuya conversación y manejo se vuelven muchas veces más agudos, inteligentes y pláticos, no sólo del arte, sino de las cosas de todo el mundo. Así, son raros los lerdos, y en especial, en vender su mercancía. También participan de nobleza por la limpieza y curiosidad que tiene en sí. Adquiere el arte nombre del beneficio universal que produce a todos; porque de los libros se recibe el modo de entender y saber lo que se quiere, y no sólo nos hacen poseer ciencias y artes, sino cuanto se puede desear de guerra, estado, amor, letras, manejos de papeles oficios y

otras cosas.

De sus librerías salen diferentes encuader naciones, como llana de pergamino, dorada de pergamino, a la italiana verdadera, dorada de Breviario, llana de becerro, de Breviario, O Misal, vayo, negro, y otros colores. Breviario de cuatro cortes, dorado, embutido las tablas, matizado de colores, bordadas y matizadas las hojas. Encuadernación de cartones, Ilana o dorada, libro de coro de Iglesia, de casa y otros. Los instrumentos que intervie nen en su magisterio, son: plegadera, mazó de hierro y piedra para batir, telar para coserle con sus clavijas, y aguja larga, reglas para enlomarle con su prensa, ingenio para cortarle, con lengüeta, tornillo y puerquecilla, sisa para dorarle, cabezadas de cordel y valdres, varios hierros para labrar tablas y cortes, ruedas y viradores para lo llano, cepillo, gubia,

punzón, tijeras, martillo y otros. Por de buenos colores que se quieran pintar los libreros, no dejan también de padecer sus defectos y vicios. Cuanto a lo primero, sin los descuidos en las obras y costumbre de mentir que ya es hábito en ellos, les atribuyen principalmente los daños que se siguen a la República de los libros legos y escandalosos. Porque comoquiera que consigan ganancia (blanco en que siempre ponen la mira) no reparan en esparcir por el mundo tan mala semilla. Encár ganse con particular ansia de su impresión, comprando a veces a subido precio lo que de balde sería carísimo. Por maravilla admiten libros eruditos y doctos, por ser en su conocimiento, tamquam asinus ad lyram. Sólo eligen lo que les puede ser útil, y lo que come dice se halla guisado para el gusto del vulgo, cuyo talento en cosas de ingenio descubre quilates de plomo pesado y vil. Mas no paso adelante, supuesto son amigos, y no es bien los irrite; siquiera porque no se muestren poco favorables en el despacho de este libro. De los libreros tratan el Cardano De rerum varietate, fol. 868, y Pedro Vitorio, fol. 469 y 486.

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N.o 35.-2 Septembre 1927.

II. CHRONIQUE.

Sommaire: Distinctions honorifiques: Legion d'honneur.-Proprieté littéraire et artistique. Etats-Unis: Pologne: Proclamation du président des Etats-Unis de l'Amerique du Nord concernat l'application aux citoyens polonais des dispositions de la loi lu 4 mars 1909. Note du ministre de Pologne a Washignton a l'honorable F. B. Kellogg, secretaire d'Etat.-Renseignements fiscaux: Taxe sur le chiffre d'affaires. Divers modes de payement.--Renseignements postaux: Roulettes de timbres-poste. Plis postaux irreguliers. Transports accélérés par wagons directs entre la France et l Scandinavie. Télégrammes avec réponse payée. Avantages offerts par la ligne postale aérienne Paris-Moscou. Correspondances pour l'Extrême-Orient acheminées par le Transsibérien. Conversations téléphoniques avec préavis.

N.o 36.-9 Septembre 1927.

II. CHRONIQUE.

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F. ALLODOLI.-Il venticinquennio di Papini, página 392.

V. PICCOLI.-Per una fronda d'alloro, 395.
CHICHIBIO.-La rinomanza, 398.

G. BONGIOVANNI.-Ritorno a Fogazzaro, 399.
E. GARA.-Virgilio talli scrittore, 403.
M. FERRIGNI.-Teatro intimista, 405.
G. PIOVENE.-Appunti Pirandelliani, 408.
A. OTTOLINI.-L'Africa del Petrarca, 410.
G. GIULINI.—Tre secoli in vetrina, 412.
S. KALINOWSKA. Slowacki in Polonia, 415.
G. A. PIOVANO.--Due Maestri, 417.

Tra il Libro e la Vita: VIP, Nera, Nerella.—

BONVESIN, Giro tondo.-F. Picco, Paggio baiardo.-OTT, Il rivale di fra Paolo Sarpi.-E. DE ZUANI, Incontro con Chesterton.-C. MEANO, L'isola di Ogo Pogo, págs. 420-425.

Libri di cui si parla: Novità italiane.--Libri d'Arte. Teatrali, págs. 426-436.

Rassegne estere: Francia, Gran Bretagna, Germania, Spagna, Rusia, págs. 437-446. Notizie e Libri ricevuti, págs. 447-448.

Núm. 9.-Milano, Settembre 1927

SOMMARIO:

A. BALDINI.-Ugo dal gran cuore, pág. 449. V. PICCOLI.--Il valore della celebrazione foscoliana, 452.

CHICHIBIO.-Foscoliana, 455

A. OTTOLINI.-Il Foscolo e gli uomini del risorgimento, 456.

G. GIULINI.-Ugo Foscolo a Milano, 459.
P. RÉBORA.-Ugo Foscolo in Inghilterra, 462.
A. VICINELLI.-Ugo Foscolo e il Mito, 464.
N. D. EVOLA.-Bibliografía Foscoliana, 467.
C. GATTI.-Mussorgsky, 471.

E. GARA.-Memorie di un Goldoniano, 474.
C. NICODEMI.-Un pittore Garibaldino, 476.
Tra il Libro e la Vita: G. FANCIULLI, Il pensiero
de Mussolini.--G. BONGIOVANNI, Heiniana.-
C. MEANO, Ringraziamento al futurismo. -
TRIM, Ortensia e Dejanira.-E. DE ZUANI, Otto-
mila sentenze, págs. 478-483.

Libri di cui si parla: Novità italiane.-Libri di geografía, págs. 484-493.

Rassegne estere: Francia, Gran Bretagna, Ger

mania, Spagna, Palestina, págs. 494-502. Notizie e Libri ricevuti, págs. 503-504.

BOLETIN

DE LA UNION DE IMPRESORES

Madrid, agosto 1927.-Ným. 18.

SUMARIO:

El día del Libro debe ser índice de la cultu ra nacional, por M. R. Blanco Belmonte.-A dɔce meses fecha: La Unión de Impresores y su Caja de Previsión, por Estanislao Maestre.— Campaña en favor de las Artes gráficas españolas, por Jaime Ramón Pou.-El empleo de las

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