Pagina-afbeeldingen
PDF
ePub

:

:

se tiene á lo malo, ó por el disfraz con que lo disimula la compañia de lo bueno. Sean exemplo de lo primero las Questiones de San Atanasio á Antioco: las de Philon Judío in Genesim: las de Justino Martir ad Gentes: las Parafrasis in Job de Origenes los Comentarios del mismo : los de Arnobio Retor in Psalmos las Homilias in Evangelia de Eusebio Niseno : las Explicaciones de S. Ambrosio in Apocalypsim: tres Libros in Proverbia de S. Geronimo: tres in Lamentationes Jeremiæ : ocho Libros de Euchêrio sobre el Genesis: la Historia de los Reyes y otros muchos, que han sacado en nombre de los Antiguos Padres, cuyas doctrinas, cuyo estilo y el tiempo en que se escribieron, no convienen en cosa alguna con los Autores á quienes falsamente las prohijan. Imprimieron el Libro pernicioso de Oecolampadio contra el Santisimo Sacramento del Altar en nombre de Bertramo Presbítero, dirigido á Carlo-Magno: El de Carolostadio contra la Adoracion de las Imágenes, con título de Carlo-Magno. De cultu Imaginum, ad Sextam Synodum in Oriente congregatam: Los Comentarios de Calvino in Libros quinque de Trinitate, en nombre de Alcuino, Preceptor de Carlo-Magno. Transformaron el Libro de Henrico Bullengero contra la visible Iglesia, en el de S. Atanasio de Vera et pura Ecclesia. En el Librillo de Bucero adversus merita bonorum operum, mintieron la inscripcion de Juan Obispo Rofense de Misericordia Dei. Los Sermones Italianos de Bernardino Ochino, Apos tata Herege, los intitularon, Conciones Thome Ordinis Prædicatorum, Episcopi Justinopolitani. Oecolampadio, Lutero, Erasmo, mas atrevidos entre los demás : El primero quitó de las Obras de S. Ambrosio los Libros de Sacramentis, diciendo era Obra indigna de tal Santo: esto porque destruían su heregía en la materia: El segundo reprobó las Obras de S. Dionisio Areopagíta : El tercero niega mucha parte de sus Escritos á S. Cipriano, á S. Geronimo casi la mitad de sus Obras, á S. Agustin mas de sesenta Libros, condenandolos todos blasfema y temerariamente. Han quemado innumerables Libros católicos y pios, censurando, no solo los de la Teología Sagrada, sino los del Derecho Canonico. Las mezclas que han hecho de sus errores con los Padres, no se refieren, por ser inumerables: esto con tan atenta malicia, que sino es prohibiendo todo el Libro, no se pue

de

de distinguir lo malo de lo bueno. A este genero tocan las Translaciones de los Sagrados Doctores, las impresiones en tantos lugares mendosas, depravadas, falsas, torcidas y violentas. Lo que mas admira y daña, es haber subido á tan descollada soberbia su malicia, que no han perdonado á los Sagrados Escritores de uno y otro Testamento. Unos dan principio á su impiedad por las Translaciones de la Divina Escritura: dicen que estan mal traducidas, adulteradas en muchos lugares, mutiladas, añadidas, mal dispuestas en todo: dicen hay necesidad, para entender los Sagrados Libros, de buenas Versiones: sacaronlas, sacrilegamente blasfemos, Pelicano, Zuinglio, Lutero, Munstero, Erasmo, Castalio y otros. La Biblia Griega y Hebrea trasladaron en varias lenguas, como les dictaba su antojo, y como necesitaba el apoyo de sus dogmas. Añadieron escolios, glosas, argumentos pestilentisimos. Disminuyen el numero de Libros de ambos Testamentos, Lutero y Zuinglio, quitaron el de la Sabiduría, Eclesiástico, Tobías, Ester, Judit, Baruc, Machâbeos, afirmando ser apócrifos y de autoridad incierta. Del Nuevo Testamento, niegan la Epistola ad Hebræos, las de Santiago y Judas, la Segunda de S. Pedro, la Segunda y Tercera de S. Juan. Calvino borra del Evangelio de S. Juan la historia de la Muger adúltera. Musculo del de S. Marcos el ultimo Capítulo, Erasmo excluye todo el Apocalipsi del Nuevo Testamento, diciendo no es del Evangelista. De la Primera Epistola de este Santo intenta borrar el célebre Testimonio de la Unidad de la Santisima Trinidad. Los Anabaptistas publican que el cuerpo de la Sagrada Escritura está corrupto, principalmente en los Evangelios y Epistolas. Tal vez acrecientan el numero á los Libros Sagrados, como se verá en los siguientes, que sacaron á luz : Protho-Evangelium Jacobi; Evangelium Nazaræorum Evangelium Nicodemi : Epistola Pauli ad Laodicenses: y otros, con Escolios de los mismos Hereges, unos y otros diversisimos de nuestra Vulgata Edicion.

A tanta tempestad de errores, tan cautelosamente dañosos se han opuesto en todos tiempos, providamente constantes observadores de la verdadera Religion y culto de Christo y su Iglesia, los Sumos Pontífices, Concilios, Emperadores, Señores Reyes de España, sus Consejos: entre todos, con singular atencion, mas atento desvelo, los Inquisidores Generales, y el Su

pre

1

premo de la Santa y General Inquisicion, como quien tiene á su cargo en estos Reynos la conservacion de la Iglesia, la pureza de la Fé, y como quien no dexa jamás de la mano la labor para perficionarla.

Considerando, pues, que con qualquiera omision de nuestra parte, nos exponemos á riesgo conocido de que se logren tan continuos desvelos de los Hereges: imitando tan ilustres exemplos, nos ha parecido conveniente prevenir los daños, que de la entrada y uso de estos Libros y de leerlos, se puede seguir. Para cuya mas cierta execucion, y lo demás necesario para el remedio de los graves inconvenientes, que de la leccion y uso de los dichos Libros de Autores Hereges, ó sospechosos de heregía, se podran seguir en perjuicio de la pureza de nuestra Fé Católica; habiendolo diversas veces platicado y conferido con el Consejo de la Santa y General Inquisicion, juzgamos ser necesario, y mandamos se hiciese un nuevo Indice y Catálogo de Libros prohibidos y expurgados, en que no solo se notasen, prohibiesen y expurgasen muchos nuevos que cada dia salen á luz, y nunca han sido notados; mas tambien algunos otros de los antiguos se reconociesen, y añadiesen nuevas Observaciones y Advertencias. Y si algunos de los prohibidos por ser de Autores condenados, pareciesen poder ser de alguna utilidad, se expurgasen y permitiesen. Y estando ya acabado, puesto en orden, y impreso con todo cuidado el dicho Indice, con mucho estudio y trabajo, con toda claridad y distincion, para su mayor inteligencia, y mas facil uso y práctica :

Usando de la autoridad y potestad Apostolica, que como Inquisidor General tenemos en estos dichos Reynos y Señoríos de Su Magestad, concedida á Nos y á los Inquisidores Generales nuestros antecesores, y de la facultad que se nos da y ha dado por los Breves, que en materia de prohibicion de Libros y Escritos de mala doctrina se han expedido por la Santa Sede Apostolica: Exôrtamos y mandamos, en virtud de santa obediencia, y so pena de excomunion mayor late sententie, trina Canonica monitione præmissa, á todas las dichas Personas, aunque sean calificadas con Dignidad Eclesiástica ó Secular, ó qualesquier otras, que de aqui adelante ninguno sea osado á tener ni leer Libro, ó Libros de los prohibidos en este Indice y Catálogo, ó de los comprendidos en

las

[ocr errors]

las Reglas Generales de él, ó otro alguno de mala y dañada doctrina, ni á meterlos en estos Reynos y Señoríos, ni venderlos en ellos. Y los que al presente los tienen, dentro de noventa dias los manifiesten y consignen al Santo Oficio, para hacer de ellos lo que convenga, sin alterar por esto la prohibicion de leerlos; antes quedandose desde luego en su fuerza y vigor: con apercibimiento, que contra los que lo contrario hicieren, además de las Censuras en que habrán incurrido, mandaremos proceder y procederemos con todo rigor, como contra inobedientes y rebeldes á nuestros Mandamientos y á las Censuras de la Santa Madre Iglesia, y sospechosos en las cosas de nuestra Fé Católica: con declaracion, que los que tuvieren, ó leyeren los Libros que se prohiben, o expurgan, ó corrigen, por contener heregía, ó sospecha de ella, sin estar expurgados, ipso facto incurran en las Censuras referidas. Pero los que tuvieren ó leyeren Libros prohibidos ó expurgados por otras causas, que no estuvieren expurgados; además del pecado mortal (que es cierto que por la inobediencia habrán cometido incurran en pena de Excomunion Ferenda. Y á los unos y á los otros condenamos á perdimiento de los Libros, y de seiscientos ducados, aplicados por tercias partes, á gastos del Santo Oficio, Jueces y Denunciador, y otras penas á nuestro arbitrio y del Consejo y Tribunales de la Santa y General Inquisicion, con atencion al sujeto y á la gravedad de la culpa. Asimismo mandamos, sopena de excomunion mayor, á todas las personas que supieren de otras, que pasado el dicho termino retienen los dichos Libros, sin los exhibir y expurgar en la forma dicha: que dentro de seis dias de como lo susodicho viniere á su noticia, que les damos y asignamos por tres Canonicas moniciones, plazo y termino peremptorio, lo denuncien y manifiesten á los Inquisidores, ó á los dichos Comisarios en sus Lugares y Partidos. Y asimismo amonestamos y mandamos en virtud de santa obediencia, á todos los Confesores Seculares y Regulares, y principalmente los que tuvieren Cura de Animas, que á las personas que con ellos se confesaren, mayormente por la Quaresma para haber de cumplir con el precepto de la Iglesia, les pregunten y exâminen si tienen algun Libro, ó Libros de los prohibidos y mandados expurgar por el dicho Expurgatorio. Y á los que los tuvieren, y parecieren haber incurrido en las Censuras de este nuestro Edicto, les aconsejen y amones

ten

ten á salir de ellas, habiendo cumplido lo que por él se les manda; haciendoles saber como la dicha absolucion de las Censuras en que hubieren incurrido (mientras no cumplieren con la obligacion que en esta materia se les impone) está reservada á los Inquisidores Generales de estos Reynos por Breves particulares, de la Santidad de Paulo Quinto, despachado en 27 de Enero de 1612. y de nuestro muy Santo Padre Urbano Octavo por su Breve de 17 de Agosto de 1627. Y porque lo susodicho sea públicó y notorio, y ninguno pueda pretender ignorancia, mandamos á los Inquisidores Apostolicos de todas las Inquisiciones de los dichos Reynos y Señorios de Su Magestad, que hagan luego publicar Edictos de nuestra Provision en las Iglesias Catedrales y otras partes; los quales hagan fixar en lugares públicos. Y so las mismas penas, mandamos y prohibimos que ninguno sea osado á imprimir el dicho Indice y Catalogo, ni traerle impreso de fuera de estos Reynos, ni usar de las tales impresiones estrangeras de dicho Catalogo, sin nuestra expresa licencia. Otrosí, que no puedan usar de otro Indice de los pasados, sino que precisamente hayan de ajustar las prohibiciones, expurgaciones y permisiones conforme á este nuestro. En testimonio de lo qual, mandamos dar y damos la presente, firmada de nuestro nombre, sellada con nuestro sello, y refrendada del Secretario de Su Magestad y del Consejo de la Santa y General Inquisicion infrascrito. En Madrid á 30 de Junio de 1640. Fr. Antonio, Arzobispo Inquisidor General. Lic. Sebastian de Huerta, Secretario del Rey N. S. y del Consejo. Todos los quales dichos, Edicto, Reglas, Advertencias y Mandatos, aprobamos y confirmamos en todo y por todo, co,, mo en ellas y en cada una de ellas se contiene: y mandamos se observen y guarden, so las mismas penas y censuras, que sien. do necesario imponemos de nuevo: con apercibimiento, que pa,, saremos á su execucion contra los transgresores por todo rigor de Derecho. Otrosí, para que lo susodicho venga á noticia de ,, todos, mandamos á los Inquisidores Apostolicos de todas las ,, Inquisiciones de los dichos Reynos y Señorios de Su Magestad, hagan luego publicar Edictos de esta nuestra Provision, en las Iglesias Catedrales, Colegiales, y de las Ciudades y Luga,, res de sus Distritos, que fueren Cabezas de Partido, ó Arzi,, prestazgo, y que se fixen en lugares públicos; y so las mismas

[ocr errors]

99

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors][merged small]
« VorigeDoorgaan »